Los vecinos se organizaron para realizar rondas durante la noche y así evitar ser presas fáciles de la delincuencia, un militar en servicio pasivo está a cargo del grupo.
Jorge Quispe pasó de ser parte de las filas militares a las del Comité de Vigilancia Comunitaria del barrio San Antonio 1, pues los moradores decidieron organizarse para hacerle frente a la delincuencia, que estaba ganando terreno y generando zozobra. El exmilitar está a cargo del grupo conformado por 30 personas, que día a día se arman de coraje y valentía.
La idea se cristalizó el 19 de febrero de 2021, desde ese día los vecinos que son parte del Comité, hombres y mujeres, se organizan para permanecer alertas y realizar rondas desde las 20:00 hasta las 5:00 todos los días; como estrategia, están enlazados a un chat comunitario, al que notifican cualquier anomalía, en caso de ser grave, todos salen al auxilio.
“La situación era crítica y lo que pretendemos es ser un ente de apoyo”, recalcó Quispe, además manifestó que en las rondas que hacen, al menos ahuyentan a cinco desconocidos que se ubican en los frentes de los hogares diariamente, “hay de todo” agrega, pues se han topado con “borrachitos” y con personas que fingen estarlo al notar la presencia de los vigilantes.

Los vecinos consideran que estos ciudadanos llegan al barrio para analizar el movimiento de cada casa y así planificar su próximo ataque, “las personas conflictivas son entregadas a los habitantes del sector, posterior, se procede a llamar a Policía Nacional para que ellos tomen las medidas del caso”, añadió el exmilitar.
El presidente del barrio, Fernando Villacís, indicó que se crea este Comité mediante una asamblea barrial, con la finalidad de cuidar y velar la integridad de los moradores del sector.
Alrededor de 40 familias estuvieron de acuerdo con la creación de la comisión. “Ellos no son ni vigilantes, tampoco guardias de seguridad, son parte del comité de vigilancia”, expresó.
Trabajan motivados por el bien común
Los integrantes del Comité de Vigilancia Comunitaria no exigen un rubro a pagar, pues es la voluntad de los vecinos del barrio lo que los mantienen unidos y trabajando. Marcia Tapia, moradora, comentó que el barrio se siente más seguro, ella aporta cocinando para los vigilantes dos días por semana.
Tapia indica que anteriormente el grupo también estaba alerta durante el día, “las alarmas comunitarias suenan reiteradamente los días de feria, esto no pasaba cuando los vigilantes trabajan en la mañana”, explicó. Al igual que ella, los vecinos afirman que los delincuentes deben pensar bien antes de llegar al barrio, pues afirman que están muy organizados y listo para reaccionar ante cualquier amenaza.