Los jueves y domingos el cantón es escenario de una notable actividad comercial en sus todas sus plazas, por tal razón existe afluencia de personas provenientes de varias ciudades quienes acuden al cantón a realizar alguna compra o venta, sin embargo, no todos llegan con estas intenciones, ya que muchos suelen aprovecharse de las aglomeraciones para hacer de las suyas.
Uno de los lugares concurridos, es la parada ubicada a la avenida Jaime Mata, misma que aglomera a gran cantidad de personas con destino a: Ambato, Yambo, Cunchibamba, Panzaleo y Mulalillo. Este sería el punto estratégico para que los delincuentes cometan sus fechorías valiéndose de la acumulación de ciudadanos que aguardan por una unidad de transporte.
Este tipo de personas suelen aprovecharse del más mínimo descuido de sus víctimas para apoderarse de sus pertenencias sin que ni siquiera sienta a qué momento fue, así lo relata Marina Ll., moradora del sector de Yambo, quien acudió a la feria y al momento de subirse al bus se quedó sin su celular.
Según su testimonio, cuando iba o tomar el bus notó que unas personas se le apegaron demasiado, pero no le dio mayor importancia, al sentarse se llevó una gran sorpresa, pues su teléfono ya no estaba en el lugar donde lo había puesto. “Esta no es la primera vez que me pasa, en una ocasión anterior se robaron mi monedero; son tan astutos que uno no se da cuenta a qué momento le robaron”, dijo.
Análisis delictual
Freddy Jiménez, jefe del Distrito de Policía de Salcedo, expuso que en los operativos de seguridad que realizan, han evidenciado que llegan personas de Ambato, Saquisilí, Pujilí e incluso de Quito con las intenciones de delinquir, muchos de ellos ya están plenamente identificados y al mínimo movimiento los uniformados los detienen.
El Coronel lamentó que las leyes permitan que el delincuente llegue a un acuerdo con las víctimas, quienes únicamente buscan recuperar el objeto robado y al hacerlo no presentan ningún tipo de denuncia, frente a casos como estos la Policía no tiene otra alternativa más que liberar al sujeto, pues no existe cargo alguno que le faculte llevarlo a prisión.
“Esto genera un círculo vicioso, en el que el delincuente queda en libertad y a los pocos días vuelve a delinquir, los policías lo detienen, la victima recupera lo sustraído, no presenta la denuncia y nuevamente vuelve a las calles; esto se repite constantemente”, explicó.
